Calidad del aire

Comprar una vivienda supone para muchos la inversión económica más importante de tu vida. Es por ello que los futuros propietarios estudien hasta el mínimo detalle relacionado con su posible nuevo hogar y todo lo que le rodea. Desde este punto de vista es muy sencillo ser consciente de la importancia que tienen los datos en todo este proceso y las ventajas que puede aportar al mismo un estudio minucioso de los mismos.

Vivir en el hogar de tus sueños puede causar una sensación de infinita felicidad para sus habitantes. Sin embargo, una mala compra puede traer innumerables problemas y preocupaciones, tanto económicos como emocionales, ya que la angustia generada puede derivar en trastornos de salud física e, incluso, psicológica.

La contaminación ambiental resta calidad e incluso esperanza de vida. Conocer cómo medir la calidad del aire en casa es un factor muy importante para la salud, ya que actualmente las personas pasan entre un 80 y un 90 % de su tiempo en ambientes cerrados. La contaminación del aire interior, con niveles de agentes contaminantes es entre 2 y 5 veces más concentrados que en el exterior.

El humo del tabaco, por ejemplo, es uno de los principales contaminantes y fuente de gases tóxicos como el monóxido de carbono (CO), la nicotina, que puede considerarse como un compuesto semivolátil, o partículas de tamaño inferior a 2,5μm de diámetro (PM2.5). Estas partículas en suspensión también son emitidas por los cigarrillos electrónicos o vapeadores, con los riesgos que conlleva su exposición pasiva.

Los sistemas de calefacción y cocinas sin ventilación pueden generar partículas en suspensión (PM1, PM2.5 y PM10) o gases (CO, óxidos de nitrógeno, etc.). En las regiones del planeta con menos recursos es una importante causa de fallecimiento, con más de 4 millones de muertes al año según estimaciones de la OMS.

Los productos químicos domésticos (productos de limpieza, pinturas, insecticidas, decapantes, cuidado personal, etc.) son una de las principales fuentes de compuestos orgánicos volátiles (COV) y semivolátiles (SCOV). Algunos de los compuestos de estas características más conocidos (y perjudiciales) son el benceno, el tricloroetano o el cloruro de vinilo.

También los materiales de construcción de una vivienda pueden contribuir a empeorar la calidad del aire interior. Uno de los más conocidos es el amianto, pero la fibra de vidrio también puede descomponerse con el paso del tiempo o la humedad, desprendiendo partículas.

Los animales domésticos, camas o tapicerías, además de ser refugio de todo tipo de alérgenos (los ácaros, por ejemplo), también pueden generar compuestos orgánicos volátiles o partículas en suspensión que pueden entrar directamente al torrente sanguíneo debido a su diminuto tamaño.

Otros factores importantes a tener en cuenta en el interior de una vivienda también serían la humedad, que puede contribuir al crecimiento de mohos; los sistemas de refrigeración o calefacción con un mantenimiento deficiente, que pueden conducir a la aparición de microorganismos; o el radón, un gas de origen natural presente en el suelo y cuya concentración depende del terreno sobre el que está construida la casa.

¿Cómo se puede conocer la calidad del aire de un recinto cerrado?

Una vez repasadas las principales fuentes y contaminantes y los problemas sanitarios que ocasiona una atmósfera contaminada, el siguiente paso es saber cómo medir la calidad del aire en casa, porque lo que no se conoce, no se puede cuidar y valorar de forma adecuada.

En Wortice somos conscientes de la importancia que tienen todos estos factores a la hora de comprar o vender un inmueble y por este motivo realizamos un análisis del inmueble mediante instrumentación especializada y profesional para conocer la calidad del aire del inmueble y así tener la tranquilidad y la seguridad de que todos estos agentes contaminantes invisibles no nos afecten una vez adquirida una vivienda.

Parámetros para medir la calidad del aire interior

Por regla general, para medir la calidad del aire interior, se analizarán los siguientes parámetros:

  • Niveles de Formaldehido: pertenece a los conocidos como compuestos orgánicos volátiles (COV). Se trata de forma específica por su amplio uso por parte de la industria, es posiblemente el compuesto químico orgánico con mayor producción mundial. Es altamente inflamable y muy volátil.
  • Niveles de material particulado: se denomina material particulado a la mezcla de partículas líquidas y sólidas, de sustancias orgánicas e inorgánicas, que se encuentran en suspensión en el aire. Su composición es muy variada: desde sulfatos, nitrato, amoniaco, etc. y producen reacciones químicas en el aire.
  • Niveles de CO2 o dióxido de carbono: es un gas incoloro e inodoro que forma parte de la naturaleza y no es realmente un tóxico pero produce el desplazamiento del oxígeno y en concentraciones altas de más de 30.000 ppm, puede producir asfixia. Es un indicador fundamental para determinar la necesidad de renovación de aire.
  • Niveles de NO2 o dióxido de nitrógeno: es un compuesto químico gaseoso, tóxico e irritante. Se produce en los incendios forestales o erupciones volcánicas, aunque también de forma natural por la descomposición de nitratos orgánicos. La exposición continuada al NO2 se relaciona con diversas enfermedades de las vía respiratorias. 
  • Niveles de SO2 o dióxido de azufre: es un gas incoloro, irritante, con un olor penetrante. La principal fuente de emisión de dióxido de azufre es la combustión de productos petrolíferos y la quema de carbón en centrales eléctricas y calefacciones centrales.

Sensores para evaluar la calidad del aire interior

Algunos de los sensores más utilizados para evaluar la calidad del aire interior son:

  • Sensores de CO2: utilizados para la medición de gas de dióxido de carbono en partes por millón (ppm). Los más habituales son los sensores de CO2 por infrarrojos que basan su funcionamiento en el principio de absorción de energía de los compuestos a una determinada longitud de onda.
  • Sensores concentración de VOC: los Compuestos Orgánicos Volátiles (VOC) son sustancias químicas que contienen carbono, se hallan en la mayoría de elementos vivos y se convierten fácilmente en vapores o gases. Este tipo de sensores traducen la lectura realizada a equivalentes en partes por millón (ppm) para de esta forma seguir una referencia similar a los sensores CO2.
  • Sensores de PM 2.5: evalúan las partículas finas en suspensión. Este tipo de partículas que pueden tener origen muy diverso pueden causar problemas respiratorios e incluso enfermedades cardiovasculares. Para la medición de este parámetro se suelen utilizar sensores tipo láser.
  • Sensores de humedad: también denominados termohigrómetros. Miden la temperatura y la humedad relativa en un ambiente determinado. Su uso está muy extendido dada la incidencia de la humedad en la calidad del aire interior.

Todos estos dispositivos, utilizados de forma individual o conjuntamente, nos permitirán optimizar la ventilación con el fin de garantizar un ambiente interior más limpio y saludable.

En Wortice elaboramos un informe completo y detallado con toda la información relativa a la calidad del aire del inmueble lo que nos permite marcar la diferencia en el sector inmobiliario siendo pioneros en el análisis exhaustivo de cada uno de los inmuebles de nuestra cartera.